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viernes, 22 de enero de 2010

Gerencia deshonesta.

Gerencia deshonesta.

El pretender hacer un tratado de cleptomanía no es mi intención. El que quiera conocer más sobre esta enfermedad que la busque en los textos que hay sobre ella. A mí en particular lo que me interesa es resaltar la conducta deshonesta de algunos presidentes de compañías, gerentes y supervisores. Tratar de demostrar que con esta conducta lo que se hace es empujar la empresa hacia el barranco, hacia el abismo.

Pensar que reteniendo los recursos que se les descuentan a los empleados por concepto de seguro social y no pasárselo al estado es capitalizar la empresa. O subvaluar productos en aduanas para pagar menos impuestos. Retener los impuestos que se les cobran a los consumidores en cajas para uso de la empresa. Negarles las prestaciones laborales que les tocan a los empleados. Poner a trabajar empleados, como hacen las compañías de seguridad, y no pagarle. Desplazar recursos de una compañía bancaria a una empresa que pertenezca al presidente del consejo de directores de dicho banco. Alterar el valor de los activos de la empresa para incrementar su valor en el mercado. Así como tantas artimañas deshonesta se puedan imaginar, estas tarde o temprano se destaparan y cargaran con la etiqueta de ladrón y el desprestigio social.

Otra característica de los que dirigen empresas con estas debilidades, es su naturaleza de corto plazo. Las empresas dirigida por esos individuos, son empresas con una marcada prospección a la desaparición. Su vida útil es muy limitada. Existen mientras el manto de la impunidad o de la complicidad los arropa. Desde que esta las abandonas salen a relucir todas sus artimañas y, por ende, el colapso es inevitable y su desaparición un hecho.

Ahora, para que estos individuos se mantengan en el consejo de directores, el de gerencia o el de supervisión, tienen que articular un clan de complicidad que lo sustente y proteja. Estos pueden ser autoridades gubernamentales, miembros del consejo de directores, compañías de asesorías; y otros que pertenecen al mismo campo social.

Desde luego que para que estas empresas sean rentables tienen que coexistir en una sociedad con marcada deficiencia moral. En donde las instituciones encargadas de velar por la correcta armonía de cada uno de los entes que la conforman, son infuncionales. Auque hemos visto casos en sociedades con instituciones sólidas, donde estos individuos han logrado evadir las autoridades encargadas de su supervisión. Debemos repetir lo que dice el refrán; Quien hizo la ley hizo la trampa.

Pero lo que más asquea de estos individuos, es el marcado interés en su discurso de resaltar la honestidad. Construyen verjas perimetrales extraordinarias. Resaltan su pulcritud en los negocios hasta el hastío. Son implacables a la hora de aplicar la justicia a un subalterno. Un excesivo interés en proteger los activos y los capitales de la empresa. Así como también una marcada tendencia a estar cerca del consejo de directores. Como dijo Maquiavelo en el Príncipe; no te fíes del que te alaba en demasías. Este interés no es más que para no despertar sospechas.

Estos individuos poseen en capacidad histriónica estupenda y una carencia de escrúpulos sin igual. No se inmutan. Con la misma facilidad que evaden impuestos, explotan empleados y destruyen su entorno social, así mismo hablan de valores morales.

A ellos no les interesa crear emporios duraderos. Que traspasen las barreras del tiempo. Que sean iconos de la sociedad que pertenecen. O contribuir con el desarrollo de sus empleados y, mucho menos, con el desarrollo social. Lo único que les interesa a estos individuos es llenar sus arcas a costa de lo que sea.

Sandy Valerio.

martes, 19 de enero de 2010

La asistencia social como herramienta económica.

La asistencia social como herramienta económica.

El estado, reconociendo su debilidad antes clanes económicamente fuerte, se ve en la necesidad de crear mecanismos económicos para el bienestar de los más débiles. Esto así, por lo que sabemos, de que el más fuerte se come al más débil. Sin la debida intervención del estado, cada agente de la sociedad, lucha por su existencia. Al igual que cada clan, sea este empresarial o sindical. Así mismo cada obrero y cada campesino lucha por sobrevivir, por ende, el regulador de esta lucha es el estado.

No cabe la menor duda de que el estado recaudaba los impuestos en el pasado con motivo de defensa, conquista y construcción. Ahora bien, en la actualidad se ve en la necesidad no solamente de recaudar para pagar deuda externa, sino también para crear mercados internos. Y al mismo tiempo brindarles protección económica y social a los individuos que conforman la sociedad. De no ser así, el desequilibrio económico reinará en la sociedad y, por ende, habrá un canibalismo social. Digámoslo con palabras llanas, más violencia.

Pero veámoslo más claro, el presupuesto Dominicano anda alrededor de los 83 mil millones de pesos, después del ajuste fiscal. Pero esto es aún muy limitado para la demanda que tiene la sociedad Dominicana.

Me explico, el estado tiene el deber de crear una estructura de vivienda, de salud y de educación en donde los pobres tengan accesos a ellas. ¿Cómo así?, si el estado construyera 3 mil edificios de 5 plantas, en donde en cada planta existan 10 aparta estudios con una cocina y un baño. Estos 300 edificios serían unos 150 mil aparta estudios que crearían un mercado de unos 5 mil millones de pesos mensuales para el mercado interno, pues los inquilinos pagarían un 10% del sueldo mínimo, es decir, unos 200 pesos mensuales. Y, esto le generaría a una institución bancaria alrededor de 30 millones de pesos mensuales. Al estado le serviría esto, inclusive, para el control de la natalidad de la familia de menos recursos. Ya que para solicitar una vivienda se tendría que llenar una solicitud con sus datos personales y el número de miembros de la familia.

Pero esto también crearía unas 3 mil fuentes de empleo directo pues el estado tendría que contratarlos para la limpieza de los mismos edificios.

Desde luego que en estos aparta estudios se tendría prioridad con los ancianos y las madres solteras pues estos son el sector más vulnerable de la sociedad.

Y ni hablar si alrededor de estos aparta estudios se construyeran escuelas con comedores anexos, en donde los niños entren a las 9:00 AM y salgan a la 4:00 PM. Desde luego con su respetivo transporte pagado por el estado. De esta manera se tendría un mayor control de la alimentación infantil, del trabajo infantil y de los niños que andan deambulando por las calles.

Pero imaginemos que estos aparta estudios también tengan gas por tubería ¡No es esta la mejor manera de focalizar el subsidio al gas! Y, además, nos ahorraríamos el tan desagradable espectáculo de ver motorista haciendo malabares cargando tanques de gas por las calles, que dicho sea de paso, son una bomba de tiempo.

Pero veamos otro ejemplo, el de los 200 pesos mensuales que reciben las madres por enviar los niños a las escuelas, en vez de estos 200 pesos se le entregaría un cupón de comida, en donde la madre lo cambiaría en cualquier colmado de su barrio. Si hay cien madres recibiendo estos cupones, serían 20 mil pesos mensuales para esa pequeña célula económica que es el colmado. O mejor, esa microempresa.

Pero eso no se queda ahí, veamos los alimentos que tendrían estos cupones; pollos, leche, huevo, chocolate, arroz, azúcar, etc. Que la lista sea equilibrada hasta completar los 200 pesos. Multipliquemos cada uno de estos artículos por 100 mil madres, no es esta la mejor manera de proteger nuestras industrias nacionales. Y, acuérdese amigo lector, que las fronteras arancelarias llevan una tendencia de desaparecer, por ende, el estado se ve en la obligación de proteger nuestras empresas.

El estado debe de ver la asistencia social como una herramienta económica y no como una herramienta de propaganda. Y la única entidad que puede satisfacer las necesidades de los individuos de manera colectiva, es el estado.

Nota:
Este artículo lo escribí en el 2001 y se lo envié al entonces presidente de la república el Ing. Hipólito Mejía.

Sandy Valerio.

lunes, 18 de enero de 2010

Gerencia Sádica.

Gerencia Sádica.

Estas reflexiones empecémosla con algunas preguntas y tratemos de contestarlas. Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos visto que retienen un cheque a una empresa sin explicación?, ¿cuántas veces hemos visto obstaculizar un ascenso a un subalterno que lo merece?, ¿cuántas veces hemos visto descartar un aumento salariar que no afecta los costo y por el contrario aumenta el valor agregado?, ¿cuántas veces hemos visto colocar un subalterno en una posición no acorde con su capacidad?, ¿cuántas veces se ha retenido un despacho solamente para afectar a otro compañero?, ¿cuántas veces se ha saboteado una empresa sólo para que su valor en mercado disminuya?

Las respuestas a cada una de estas preguntas la buscaremos a través de la observación y la reflexión de la conducta de los presidentes de las compañías y de los gerentes. Así como también en cada individuo que posee la dirección, coordinación y supervisión de los diferentes departamentos que conforman una empresa.

Desde luego, sin caer en el análisis psicológico del individuo, ni sacar conclusiones psicológicas de las mismas. Solamente criticar el comportamiento negativo que pueda surgir dentro de la empresa y las consecuencias funestas que estas puedan acarrearle a la misma.

Alguien podría alegar que estas conductas gerenciales solamente son posibles en empresas que carecen de políticas de entrenamientos, de empresas pequeñas, o de empresas que no evalúan el desempeño de sus directores, así como la popularidad de los mismos. Estos argumentos serían fáciles de rebatir, pues, solamente hay que ver el entorno mundial y ver como grandes consorcios transnacionales se han visto desaparecer o están proceso de extinción.

No hay empresa, sea esta pequeña o grande que escape a las in conductas de sus gerentes o directores. Así como también, no importa el tipo de producto o servicio que ofrezca. Cualquier tipo de empresa puede ser objeto de una mala dirección o de un director de departamento cuestionable.

Lo que si estoy seguro es que este tipo de conducta lleva la empresa a la desaparición o a la perdida de utilidades. De eso no hay dudas.

De aquí que la empresa debe velar, observar y cuestionar continuamente la conducta de sus presidentes, gerentes y supervisores, para de esta manera poder mantenerse en óptimas condiciones.

Si se a demostrado, en un sin número de estudios, que hay individuos que disfrutan con mantener estancado a la persona que está a su disposición, sea esta dependiente de él o no. Que la satisfacción que le produce el mantener cohibido y sin desarrollo no tiene explicación. Estos individuos, enfermos, disfrutan con mantener entre sus puños a quien depende de ellos, aun a expensas de las consecuencias que esto produce, sea esta de índole social, económica o individual. A ellos no le importa nada de esto, más que satisfacer su degeneración. Yo no me canso de citar a Eric Fromm en su libro el Corazón del Hombre que lo describe perfectamente.

Al estos individuos ser enfermos, la carencia de escrúpulos de estos está a flor de piel. Si tienen que mentir, mienten. Si tienen que emitir un informe falso, lo emiten. Si tienen que desarticular un departamento, lo desarticulan. Si tienen que sabotear el funcionamiento de la empresa, la sabotean. Y si tienen que cerrarla, la cierran. No es un asunto de maximizar el funcionamiento y las utilidades de la empresa, es, simplemente, satisfacer su morbo a costa de lo que sea.

Si en estos últimos años hemos visto empresas gigantes desaparecer, instituciones financieras apropiarse de los recursos de los ahorrantes (Baninter), a laboratorios de investigaciones farmacéuticas pretender extenderse sus patentes, a estados inyectarles capitales a empresas en quiebras. Entonces, estas empresas eran dirigidas por sádicos y demás yerbas aromáticas que muestran las debilidades del alma humana.

Sandy Valerio.

viernes, 15 de enero de 2010

Gerencia Prejuiciada.

Gerencia Prejuiciada.

Cuando un ser humano se le presenta un proyecto o idea que no entiende o no encaja en el esquema que tiene formado, le dan escalofrío, angustia y desesperación, por ende, tiene que buscar ayuda en una mente más sensible que le explique lo que está viendo.

Sandy Valerio.

En sociedades como la nuestra, con un nivel de prejuicios tan alto, nuestras empresas no escapan a este mal. Y de aquí que se mantengan en un nivel tan bajo de competitividad, salvo excepciones.

Como sabemos, todo prejuicio es juzgar antes de, pero también, no es más que la carencia de razón, es decir, una limitación intelectiva muy arraigada en la psique del prejuiciado, como digo algunas veces, en total dependencia de los reforzadores conductuales que le inculcaron, por ende, está a merced de sus defectos o vicios que le enseñaron. Es decir, repitiendo los mismos errores.

¿Será posible que una persona con un marcado desinterés por las ideas o que se aferre a parámetros trazados por otros sin cuestionarlos, pueda desarrollar un plan a largo plazo?, obviamente que la respuesta es negativa. Y si esto es así en pleno siglo XXI, su vulnerabilidad es muy significativa. Observemos que los grandes cerebros de la gerencia administrativa son extraordinario catadores de idea, su intuición respecto a ellas y a quienes las plantean no le falla.

El riesgo a no desarrollar nuevos productos. Las limitaciones para desarrollar estrategias y tácticas a largo plazo. Una visión limitada del terreno en que está desenvolviéndose. Los desafíos que se le presenten, las oportunidades de mercado que se le presenten, o mejor, aprovechar los nichos de mercado que se le presenten. Todo esto se lo llevará la corriente como aquel camarón que se durmió.

El gerente prejuiciado está atado a hacer las cosas como la han estado haciendo otros, por ende, el proceso evolutivo de la empresa es muy lento. Al estar repitiendo lo que otros han estado haciendo, sin cuestionarlo, está a merced de dejar escapar las tendencias y las oportunidades del momento. Y, también, no se actualizará con respeto a las tecnologías que dominan sus competidores.

Los avances tecnológicos, las campañas de marketing y publicidad, las nuevas técnicas de producción, el desarrollo integral de la empresa, así como la importancia de cada uno de los eslabones que la conforman, para el gerente prejuiciado, no tienen importancia. El no cree en esto. Los cuestionará siempre que se lo planteen.

El prejuiciado depende totalmente de su intuición, pero al estar esta condicionada por los reforzadores conductuales que le inculcaron, carecerá de la creatividad suficiente para romper las ataduras y liberar su mente. Es un proceso muy traumático. El vacío que se le crea es tan fuerte, como la ansiedad del adicto. De aquí que es más fácil seguir aferrado a los tabúes que le inculcaron que romper la cadena y liberarse.

Es como el mito de la caverna, que al estar expuesto constantemente a la oscuridad, cuando se enfrenta con la luz no puede disfrutar de la claridad. De esta misma manera actúa la mente del individuo. Al depender de los condicionantes de la sociedad (oscuridad) a la que pertenece o al grupo social al que pertenece, su disonancia cognitiva es muy limitada. Por ende, no puede disfrutar de las oportunidades (claridad) que se le presenten, y esto se traduce en menos utilidades.

Acaso sería posible que cuando se le presente una campaña publicitaria, un producto nuevo o una campaña de marketing a esta persona, sientan repugnancia en aplicarlas.

La iniciativa de crear productos nuevos, servicios de alta calidad y desarrollar estrategias de marketing y publicidad, son nulos. Ni hablar de hacer una reingeniería en la empresa, se moriría.

Las empresas dirigida por estos gerentes prejuiciado, estarán funcionando mientras el mercado se lo permita. A la hora de que se le presente el más mínimo imprevisto se derrumbaran con si fueran castillos de arenas.

La evolución y el desarrollo de las empresas van a depender de que tan creativos, decididos y prudentes sean quienes la dirijan. Y como dijimos que el prejuiciado no posee ninguna de estas cualidades, estará a merced de sus competidores.

Las dificultades que se le presenten en el terreno de batalla, sea con sus productos, suplidores, clientes o con el desarrollo de las estrategias de marketing que está siguiendo, en vez de ver lo positivo y aprovechar las oportunidades que se le presenten, maximizará las dificultades y colapsará.

Cuántas empresas no se han visto al borde del abismo por causa de una desestimación de una idea, un concepto o una estrategia. De seguro tendríamos que realizar otro trabajo como éste para nombrar las empresas que han pasado por esta dificultad.

Cuantos recursos se han dejado de percibir en estas empresas por las limitaciones intelectivas de sus gerentes o directores prejuiciados.

Sandy Valerio.

sábado, 9 de enero de 2010

Gerencia Despótica.

Gerencia Despótica.

Cuando el despotismo se ha incrustado en una empresa, será bastante difícil de erradicar, y tomando en cuenta que las mayorías de las empresas que adoptan esta actitud son empresas familiares. Los márgenes de cambio en estas empresas son muy limitados, pues, la misma naturaleza despótica no le permite abrirse a las sugerencias, por el contrario, las opiniones que asimila, generalmente son opiniones de los de su entorno y, el déspota se nutre del servilismo y no de la capacidad. ¿Cómo se traduce esto?, en menos utilidades, es decir, en la desaparición de la empresa.

El gerente déspota crea un ambiente de hostilidad, es decir, que incentiva el chisme, la burocracia, la falta de impulso y, desestímala a sus empleados a desarrollar su creatividad. Por el contrario, si el empleado hace una sugerencia que beneficie a todos, automáticamente se le comunica que no fue contratado para dar sugerencia. Y ni hablar de su responsabilidad social.

Si las empresas midieran su rendimiento conforme las actitudes de sus gerentes y directores departamentales, de seguro sus utilidades se incrementarían, y su eficiencia aumentaría en un 100 por ciento. De aquí que una empresa exitosa y que sirva de ejemplo social, depende del personal que la dirija, tantos los de alta dirección como los directores intermedios.

¿Pero cuáles son las características que sobresalen en un gerente déspota?

1- El autoritarismo; es una de las característica principales en el gerente déspota. El no permite márgenes para la concertación. Las decisiones se toman verticalmente, de arriba hacia abajo. No le da márgenes para discernir a sus empleados o al consejo de directores. En ocasiones es tan fuerte que cae en una dictadura gerencial, pero casi siempre este tipo de anomalías sólo se pueden observar en empresas familiares. El 90 por ciento de las ocasiones este autoritarismo es asimilado por los directores departamentales y estos a su vez lo trasladan a sus dependientes.

Este crea una atmósfera de tensión fuera de lo normal y, por ende, a cada instante desencadena una circunstancia anárquica, con consecuencias fatales. Cuando me refiero a fatales, es a la perdida de tiempo que se crea y, esto a su vez se traduce en menos utilidades. Con cada minuto que se pierde en una empresa, esto se traduce en un 10 por ciento o 15 por ciento menos de las utilidades. Y esto siendo conservador.

2- Servilismo; el gerente déspota se alimenta del servilismo, lo disfruta y lo incentiva. Es, se podría decir, su modo vivendi. Su narcisismo se acrecienta a su máximo esplendor cuando uno de su dependiente se le arrastra como una culebra en total sumisión a contarle algún chisme o para halagarlo por alguna decisión de éste. Es tan así, que en muchas ocasiones se llega al ridículo.

Ahora, debemos de detenernos y hacer un paréntesis para diferencial el servilismo del empleado leal.

Como dijimos con anterioridad, el servilismo se arrastra, se humilla; no tiene independencia y no es leal. Muy por el contrario del empleado leal, éste mantiene sus convicciones, su postura ante su jefe, procura el bienestar de la empresa y el bienestar de cada uno de sus compañeros. No anda con maquinaciones perniciosas de sus compañeros para ganar estatus dentro de la empresa, por el contrario, trabaja en base a su capacidad. De aquí que se mantiene en una constante capacitación, desde luego, que esto en muchas ocasiones le crea situaciones, pues, el gerente déspota lo ve con desden.

Entonces, el empleado leal es visto con malos ojos por el gerente déspota. Este cuestiona constantemente su labor, sus planteamientos e inclusive hasta su vida personal. Se transforma en el Yago de Sherapeare. O como diría Eric Fromm en su libro el corazón del hombre, en un necrófilo puro.

Este tipo de gerente o presidente, desde que ve mermada su influencia, comienza a articular planes para desestabilizar el desenvolvimiento de ésta. Reduce el departamento de despacho o el de venta. Recorta el presupuesto de publicidad hasta en un 50 por ciento. O desliza capitales hacia otro objetivo hasta descapitalizar la empresa. Y esto con la nueva tecnología es cuestión de un cli.

En otras ocasiones hemos visto que utilizan estas maniobras para devaluar la empresa y por detrás de bastidores utilizar testaferros para comprarla como vaca muerta.

Entonces, podemos deducir que el gerente déspota es un ególatra, que conforme se ve a si mismo ve a la empresa, por ende, si ve su influencia caer en decadencia así mismo ve caer la empresa.

Sandy Valerio.