Factibilidad económica versus factibilidad social.
Hace poco tiempo planteé una idea de desarrollo social, y una amiga del ciberespacio o Internet, me hizo la observación de si esta idea era factible económicamente.
Mí respuesta, es, sin lugar a dudas, que no. No es factible económicamente. Nuestro estado no posee los recursos económicos para un programa de esa envergadura. Se tendría que hacer una reforma fiscal extraordinaria para que el estado reciba los recursos de cubrir dicho plan.
Y, surgiría otra pregunta, ¿estarían nuestros ricos dispuestos a tal sacrificio?, sin lugar a dudas que no.
Ahora, reconociendo la vulnerabilidad presupuestaria de nuestro estado, es decir, que no posee los recursos para satisfacer las demandas sociales, por ende, sus ingresos son inversamente proporcionales a las demandas sociales. Es decir, que no puede desarrollar ningún proyecto trascendental de desarrollo social.
El crecimiento social no ha sido directamente proporcional a la satisfacción de sus necesidades. Es ahí el problema del desequilibrio social. Y esto a su vez trae como consecuencia la tensión social. El estrés colectivo.
Entonces, quién es el responsable de crear el ambiente propicio para el ciudadano. El que debe velar por la armonía social. El que debe identificar las obras que beneficien a la colectividad. Identificar las obras que disminuyan el estrés colectivo.
Y es aquí el punto. Estas obras deben realizarse sin importar su factibilidad económica, sino, su factibilidad social.
Quien puede pretender que hacer apartamento para personas pobres sea factible económicamente. Nadie en su sano juicio. O que, a personas mayores, es decir, ancianos, se les cobre un 2% de la pensión en los servicios que brinda el estado. Salud, vivienda, electricidad y otros. A si como crear pequeñas compañías de servicio de salud para brindarle asistencia a los ancianos en sus hogares. O guarderías infantiles en los varios pobres para las madres que viven en estos, con sus respetivos pediatras y psicólogos infantiles.
Pero imaginemos que el estado norteamericano, así como protegió las grandes industrias, protejas las masas, es decir, que crea un fondo en donde los individuos con deudas insalvables el estado las absorbas, y éste a su vez le pague al estado con trabajo o con dinero.
Y si se construyen cocinas industriales en las escuelas de los sectores más deprimidos económicamente. Y así de esta manera disminuir la desnutrición infantil y al mismo tiempo el desempleo. Pues cuántas personas se necesitarían para trabajar en la cocina y en el comedor. Y si además, a estos proyectos se le agregan autobuses, con sus respetivos chóferes y sus ayudantes.
Como vemos, todos estos proyectos no tienen factibilidad económica, por el contrario, un costo monetario muy alto. No existe empresa o persona que pueda cargar con un precio tan alto.
Entonces, hagámonos esta pregunta, ¿quién, sabiendo que estos proyectos no son factible económicamente, y que no existe persona o empresa que pueda hacerlo, pero tiene el deber de realizarlo para contribuir a la armonía social?
Sin lugar a dudas que el estado. Esta es la única entidad que puede cargar con un costo económico tan alto.
Ahora, ¿porqué razón?, por la factibilidad social. Por la armonía colectiva y la paz social. Es decir, el desarrollo del individuo, por ende, el desarrollo social.
Sandy Valerio.
viernes, 3 de septiembre de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
A puerta cerrada.
A puerta cerrada.
El día es propicio para un sacrificio. Es un momento extraordinario para celebrarle una fiesta a San Elías. El disfrutará la niña y calmará todas las penurias de la familia.
Pero el padre no lo sabe. No está conciente del cambio que le producirá a su hija. La marcará para toda la vida. De lo que sí está seguro es de la belleza de la niña. Esta es la causante de la celebración.
Cuando el hermano del jefe la vio desfilar junto con las otras niñas, sus ojos se enfocaron en ella. Disfrutó como nadie la niña. La encontró joven, pero eso no era obstáculo. Su cuerpo era de mujer.
Mandó a uno de sus secuaces a que averiguara quien era esa jovencita. Este le informó todo lo que había averiguado. Que tenía 14 años. Que se llamaba María del Carmen Pérez y su padre Antonio Pérez. Que tenía dos hermanos, uno mayor y otro menor que ella. Y su madre María Altagracia Jiménez. En total eran 5 los que conformaban la familia.
Es decir, que Isabelita y su madre eran las únicas mujeres en el hogar. Las que se dedicaban a los quehaceres de la casa mientras los hombres estaban en el conuco.
Así que cuando le dieron todos los detalles sobre ellos, éste lo único que dijo fue:
- Son unos pobres diablos.
Entonces a su corazón magnánimo se le ocurrió ayudarlos y hacerlo salir de su pobreza. Le mandó a decir al padre que llevara la niña a su oficina.
El padre de la niña se llenó de júbilo. Que el hermano del jefe se fijara en su hija era extraordinario. Eso significaba progreso para su familia. Y le transmitió a su mujer la misma alegría.
Los días antes de la entrevista fueron de entrenamientos para la niña.
Que nada de llevarle la contraria al señor negro. Que hiciera todo lo que él le dijera. Que el futuro de la familia estaba en manos de ella. Que si ella lo hacía sentir bien saldrían de la pobreza. Que no lo mirara a la cara. Y cero negaciones a lo que él le pidiera. Era un deber complacerlo en todo… En todo.
Y así han transcurrido estos últimos días hasta llegar a la hora esperada, 9:30 AM. Los nervios de la niña están tensos como la cuerda de un piano. Pero en sus oídos resuenan las palabras de su madre. Y para darle tranquilidad, su padre está con ella.
El esfuerzo que hizo su madre para resaltar su belleza a dado resultado. La niña luce espléndida. Afrodita envidiaría su belleza.
Han llegado media hora antes a la cita. Antonio se ha identificado y el secretario de negro le comunica que éste no ha llegado pero que no tarda en llegar.
El secretario se ha quedado anonadado con la belleza de la niña. Y se dice:
- Es un ángel.
Los empleados, los calieses y los amigos de negro comienzan a desfilar para contemplar el rostro de la virgencita. Y murmuran entre los dientes que negro entrevistará la niña a puerta cerrada y el padre se quedará afuera. Esperando que le entreguen una mujer no una virgen.
Sandy Valerio
El día es propicio para un sacrificio. Es un momento extraordinario para celebrarle una fiesta a San Elías. El disfrutará la niña y calmará todas las penurias de la familia.
Pero el padre no lo sabe. No está conciente del cambio que le producirá a su hija. La marcará para toda la vida. De lo que sí está seguro es de la belleza de la niña. Esta es la causante de la celebración.
Cuando el hermano del jefe la vio desfilar junto con las otras niñas, sus ojos se enfocaron en ella. Disfrutó como nadie la niña. La encontró joven, pero eso no era obstáculo. Su cuerpo era de mujer.
Mandó a uno de sus secuaces a que averiguara quien era esa jovencita. Este le informó todo lo que había averiguado. Que tenía 14 años. Que se llamaba María del Carmen Pérez y su padre Antonio Pérez. Que tenía dos hermanos, uno mayor y otro menor que ella. Y su madre María Altagracia Jiménez. En total eran 5 los que conformaban la familia.
Es decir, que Isabelita y su madre eran las únicas mujeres en el hogar. Las que se dedicaban a los quehaceres de la casa mientras los hombres estaban en el conuco.
Así que cuando le dieron todos los detalles sobre ellos, éste lo único que dijo fue:
- Son unos pobres diablos.
Entonces a su corazón magnánimo se le ocurrió ayudarlos y hacerlo salir de su pobreza. Le mandó a decir al padre que llevara la niña a su oficina.
El padre de la niña se llenó de júbilo. Que el hermano del jefe se fijara en su hija era extraordinario. Eso significaba progreso para su familia. Y le transmitió a su mujer la misma alegría.
Los días antes de la entrevista fueron de entrenamientos para la niña.
Que nada de llevarle la contraria al señor negro. Que hiciera todo lo que él le dijera. Que el futuro de la familia estaba en manos de ella. Que si ella lo hacía sentir bien saldrían de la pobreza. Que no lo mirara a la cara. Y cero negaciones a lo que él le pidiera. Era un deber complacerlo en todo… En todo.
Y así han transcurrido estos últimos días hasta llegar a la hora esperada, 9:30 AM. Los nervios de la niña están tensos como la cuerda de un piano. Pero en sus oídos resuenan las palabras de su madre. Y para darle tranquilidad, su padre está con ella.
El esfuerzo que hizo su madre para resaltar su belleza a dado resultado. La niña luce espléndida. Afrodita envidiaría su belleza.
Han llegado media hora antes a la cita. Antonio se ha identificado y el secretario de negro le comunica que éste no ha llegado pero que no tarda en llegar.
El secretario se ha quedado anonadado con la belleza de la niña. Y se dice:
- Es un ángel.
Los empleados, los calieses y los amigos de negro comienzan a desfilar para contemplar el rostro de la virgencita. Y murmuran entre los dientes que negro entrevistará la niña a puerta cerrada y el padre se quedará afuera. Esperando que le entreguen una mujer no una virgen.
Sandy Valerio
jueves, 6 de mayo de 2010
La hormiga y el ratón.
La hormiga y el ratón.
Después de un día de trabajo, el cansancio se apoderó de la hormiguita. Y, lo malo, que le faltaba un gran camino para llegar a su casa.
Sus patitas le pesaban. La mirada no la podía sostener. Y el corazón apenas le latía.
Rogó por un milagro. Le pidió a Dios que le permitiera llegar a su casa y juntarse con su familia. En ese instante se le salieron dos lágrimas. Y sintió que su fe se le extinguía.
Casi al desmayarse escuchó ruidos que se le acercaban. Se paró con la poca fuerza que le quedaba. Miró con detenimiento. Y vio un ratoncito que se le acercaba con la cara llena de tristeza.
La hormiga decidió preguntarle porqué estaba triste. El ratoncito contesto que se había perdido y no sabía como llegar a su casa. Esta, la hormiga, le preguntó que dónde estaba su casa y el ratoncito le contestó que en el naranjo de Antonio.
La hormiga lanzó un grito de alegría pues su casa quedaba al lado del naranjo de Antonio. Y le dijo al ratoncito que si la llevaba montada en su lomo, pues estaba muy cansada y no podía caminar, ella le indicaría como llegar a su casa.
La alegría volvió al rostro del ratoncito y de un brinco salto la hormiguita en su lomo.
Y con la velocidad de un tren emprendieron la carrera de regreso a sus casas.
Sandy Valerio
Después de un día de trabajo, el cansancio se apoderó de la hormiguita. Y, lo malo, que le faltaba un gran camino para llegar a su casa.
Sus patitas le pesaban. La mirada no la podía sostener. Y el corazón apenas le latía.
Rogó por un milagro. Le pidió a Dios que le permitiera llegar a su casa y juntarse con su familia. En ese instante se le salieron dos lágrimas. Y sintió que su fe se le extinguía.
Casi al desmayarse escuchó ruidos que se le acercaban. Se paró con la poca fuerza que le quedaba. Miró con detenimiento. Y vio un ratoncito que se le acercaba con la cara llena de tristeza.
La hormiga decidió preguntarle porqué estaba triste. El ratoncito contesto que se había perdido y no sabía como llegar a su casa. Esta, la hormiga, le preguntó que dónde estaba su casa y el ratoncito le contestó que en el naranjo de Antonio.
La hormiga lanzó un grito de alegría pues su casa quedaba al lado del naranjo de Antonio. Y le dijo al ratoncito que si la llevaba montada en su lomo, pues estaba muy cansada y no podía caminar, ella le indicaría como llegar a su casa.
La alegría volvió al rostro del ratoncito y de un brinco salto la hormiguita en su lomo.
Y con la velocidad de un tren emprendieron la carrera de regreso a sus casas.
Sandy Valerio
lunes, 12 de abril de 2010
Círculos viciosos,mal social o un pésimo juez.
Círculos viciosos, mal social o un pésimo juez.
Una característica que sobresale en el diario vivir de las clases más humildes de una sociedad, es la repetición de circunstancias negativas. Es decir, el constante ataque de los que están en una mejor posición social.
Ahora, es esto una conducta adquirida genéticamente o es una conducta psicosocial.
Yo, en particular, me identifico con las dos, desde luego, con mayor atención en lo psicosocial.
Cuando me refiero a lo psicosocial, me refiero al perfil del individuo en el marco del perfil social.
Ahora, el individuo tiene sus propias necesidades, y partiendo de estas desarrolla su perfil. Desde luego que el entorno social le sirve de camisa de fuerza y lo moldea a su antojo.
Sea a través de las costumbres, la cultura y los diferentes ritos sociales que el individuo social desarrolla para su protección y confirmación de él como ente social.
Entonces, hagámonos esta pregunta, ¿si el individuo es un ente con instintos que la naturaleza le ha proporcionado para que sobreviva, cómo hace el individuo social para controlar estos instintos?, la respuesta es sencilla, lo sublima. Es decir, lo desplaza al objeto por el enfocado. Sea un equipo de deporte, un partido político, una religión o un arma en la cintura. O cualquier otro objeto.
De aquí se deduce el porque del éxito de los deportes. Así mismo como el origen de las fronteras. Como también del macho dominante con las hembras. O, ¿por qué las hembras prefieren al hombre de dinero? De la misma manera que el hombre apuesto o la mujer hermosa, les caen mal a quien los observas. O el crítico de arte que desestima o menosprecia la genialidad del creador que no cumple con los ritos por él establecidos para pertenecer a su corte estética.
Todas estas conductas no son más que meras distorsiones de nuestros instintos.
Ahora, qué nos libera de estas distorsiones. La educación. Esa palabra sencilla, dulce y tierna que nos hace desarrollar nuestro intelecto.
Pero se puede alegar que ha habido hombres súper educados y han sido monstruos. Y esto es muy cierto. Pero esto ha sido por una educación distorsionada. Sea esta de índole moral, técnica o estética.
Entonces, reconociendo que somos una especie instintiva y tenemos una educación distorsionada. ¿Cómo se logra la socialización? A través del famoso contrato social.
Pero quién vela porque este contrato se cumpla. Sin lugar a dudas que el estado. La figura jurídica que todo ente de la sociedad le debe sumisión y respecto. De aquí la importancia de que el estado sea fuerte.
Pero qué hace al estado fuerte. Las instituciones y, los recursos económicos y humanos que los conforman.
No puede existir ningún clan, sea religioso, económico o social que doblegue la voluntad del estado para beneficio propio. El estado debe velar por cada uno de los entes que conforman la sociedad, no por ningún sector en particular.
De lo anterior se deduce, es que conforme se desarrolló el estado se desarrollaron las clases sociales. Es decir, los que dirigen el estado. Los que le sirven a los que dirigen el estado. Los que le sirven a los que les sirven a los que dirigen el estado. Hasta llegar a los más excluido del clan político, económico o religioso que dirige la sociedad.
O, veámoslo desde el punto de vista piramidal en que los vio Maslow. Los que están en la cúspide de la pirámide de las necesidades. Es decir, con todas sus necesidades satisfechas. Y los que están en la base de la pirámide con todas sus necesidades básicas por satisfacer.
En este punto es que nos damos cuentas de que tan racionales o instintivos son los que dirigen la sociedad.
Sabiendo que el rechazo a un enfermo es el rechazo al enfermo de la manada. Sabiendo que el ataque a uno que pertenece a una clase social inferior es el ataque instintivo de quien está en mejor posición social. Sabiendo que los que se creen más fuerte utilizan ataques despiadados con los que ellos creen más débiles cuando no existe ninguna fuerza moral o política que los controles. Sabiendo que es una lucha constante entre cada individuo de la sociedad. Sabiendo todo esto es que los que dirigen la sociedad tienen que velar por un correcto equilibrio social.
De aquí la efectividad del capitalismo y la inoperancia del socialismo, pues, nadie puede existir sin sus instintos. A menos que sea un santo o un iluminado. O digamos un sabio.
Es decir que quien puede romper el círculo vicioso. O digámoslo de otra manera. Satisfacer las necesidades básicas de una sociedad, es el estado. Esa figura jurídica en que todos delegamos la conducción de la sociedad.
El estado es quien vela por el equilibrio de la sociedad dijo Locke en una ocasión. Y yo diría que si éste es un pésimo juez esta será una sociedad subdesarrollada, en donde los males sociales y las pugnas de los individuos o los clanes amenazaran constantemente la paz social y el desarrollo de la sociedad.
Sandy Valerio.
Una característica que sobresale en el diario vivir de las clases más humildes de una sociedad, es la repetición de circunstancias negativas. Es decir, el constante ataque de los que están en una mejor posición social.
Ahora, es esto una conducta adquirida genéticamente o es una conducta psicosocial.
Yo, en particular, me identifico con las dos, desde luego, con mayor atención en lo psicosocial.
Cuando me refiero a lo psicosocial, me refiero al perfil del individuo en el marco del perfil social.
Ahora, el individuo tiene sus propias necesidades, y partiendo de estas desarrolla su perfil. Desde luego que el entorno social le sirve de camisa de fuerza y lo moldea a su antojo.
Sea a través de las costumbres, la cultura y los diferentes ritos sociales que el individuo social desarrolla para su protección y confirmación de él como ente social.
Entonces, hagámonos esta pregunta, ¿si el individuo es un ente con instintos que la naturaleza le ha proporcionado para que sobreviva, cómo hace el individuo social para controlar estos instintos?, la respuesta es sencilla, lo sublima. Es decir, lo desplaza al objeto por el enfocado. Sea un equipo de deporte, un partido político, una religión o un arma en la cintura. O cualquier otro objeto.
De aquí se deduce el porque del éxito de los deportes. Así mismo como el origen de las fronteras. Como también del macho dominante con las hembras. O, ¿por qué las hembras prefieren al hombre de dinero? De la misma manera que el hombre apuesto o la mujer hermosa, les caen mal a quien los observas. O el crítico de arte que desestima o menosprecia la genialidad del creador que no cumple con los ritos por él establecidos para pertenecer a su corte estética.
Todas estas conductas no son más que meras distorsiones de nuestros instintos.
Ahora, qué nos libera de estas distorsiones. La educación. Esa palabra sencilla, dulce y tierna que nos hace desarrollar nuestro intelecto.
Pero se puede alegar que ha habido hombres súper educados y han sido monstruos. Y esto es muy cierto. Pero esto ha sido por una educación distorsionada. Sea esta de índole moral, técnica o estética.
Entonces, reconociendo que somos una especie instintiva y tenemos una educación distorsionada. ¿Cómo se logra la socialización? A través del famoso contrato social.
Pero quién vela porque este contrato se cumpla. Sin lugar a dudas que el estado. La figura jurídica que todo ente de la sociedad le debe sumisión y respecto. De aquí la importancia de que el estado sea fuerte.
Pero qué hace al estado fuerte. Las instituciones y, los recursos económicos y humanos que los conforman.
No puede existir ningún clan, sea religioso, económico o social que doblegue la voluntad del estado para beneficio propio. El estado debe velar por cada uno de los entes que conforman la sociedad, no por ningún sector en particular.
De lo anterior se deduce, es que conforme se desarrolló el estado se desarrollaron las clases sociales. Es decir, los que dirigen el estado. Los que le sirven a los que dirigen el estado. Los que le sirven a los que les sirven a los que dirigen el estado. Hasta llegar a los más excluido del clan político, económico o religioso que dirige la sociedad.
O, veámoslo desde el punto de vista piramidal en que los vio Maslow. Los que están en la cúspide de la pirámide de las necesidades. Es decir, con todas sus necesidades satisfechas. Y los que están en la base de la pirámide con todas sus necesidades básicas por satisfacer.
En este punto es que nos damos cuentas de que tan racionales o instintivos son los que dirigen la sociedad.
Sabiendo que el rechazo a un enfermo es el rechazo al enfermo de la manada. Sabiendo que el ataque a uno que pertenece a una clase social inferior es el ataque instintivo de quien está en mejor posición social. Sabiendo que los que se creen más fuerte utilizan ataques despiadados con los que ellos creen más débiles cuando no existe ninguna fuerza moral o política que los controles. Sabiendo que es una lucha constante entre cada individuo de la sociedad. Sabiendo todo esto es que los que dirigen la sociedad tienen que velar por un correcto equilibrio social.
De aquí la efectividad del capitalismo y la inoperancia del socialismo, pues, nadie puede existir sin sus instintos. A menos que sea un santo o un iluminado. O digamos un sabio.
Es decir que quien puede romper el círculo vicioso. O digámoslo de otra manera. Satisfacer las necesidades básicas de una sociedad, es el estado. Esa figura jurídica en que todos delegamos la conducción de la sociedad.
El estado es quien vela por el equilibrio de la sociedad dijo Locke en una ocasión. Y yo diría que si éste es un pésimo juez esta será una sociedad subdesarrollada, en donde los males sociales y las pugnas de los individuos o los clanes amenazaran constantemente la paz social y el desarrollo de la sociedad.
Sandy Valerio.
jueves, 8 de abril de 2010
Gerencia orgullosa.
Gerencia orgullosa.
No debemos confundir el orgullo que sentimos cuando nuestra empresa cumple su compromiso social, cuando la empresa mantiene un programa de entrenamiento continuo para sus empleados o cuando sus relaciones públicas o internas son extraordinarias, hasta el extremo que cada uno de sus empleados se identifica con ésta. Este es un orgullo que enaltece y satisface. Nos produce bienestar psíquico y laboral. Es decir, que existe un orgullo que es reconfortante y saludable. La satisfacción de hacer lo correcto.
Ahora, existe un orgullo que conduce a la pedantería, al caos, a la disolución. O como diría un psicoanalista, etapa infantil no superada, donde se es el centro de todo. Pero en esta reflexión no nos interesa el psicoanálisis ni el egocentrismo, lo que si nos interesa son los resultados de esta conducta. Sus secuelas, por ende, sus consecuencias.
A cuantas empresas no la hemos visto desestimar una campaña publicitaria por que es muy sencilla. O, al contrario, incurrir en una campaña publicitaria muy suntuosa, que escapa a la realidad y objetividad de la empresa. Acaso no hemos visto empresas que desestiman los servicios de una empresa sólo por ser pequeña. No sabiendo que esta puede contribuir con el ahorro de los costos. A cuantos gerentes no hemos visto desestimar una idea de innovación porque es un empleado de tercera categoría que la propone. A cuantos gerentes no hemos visto desestimar un analice de costo porque el que los hizo fue un gerente de otro departamento. A cuantos gerentes no hemos visto desestimar un analice financiero porque el que los hizo fue un recién contratado. A cuantos gerentes no hemos visto decir que tienen veinte años haciéndolo de tal o cual manera y siempre le ha dado resultado, es decir, sin innovar. Y, así mismo, a cuantas empresas también hemos visto comprar otras sin que esta le sume algún valor agregado, simplemente por mostrar más solides de la cuenta. No son una ni dos las empresas que hemos visto caer en estas debilidades, y, por ende, desaparecer del mercado.
Es por estas razones y muchas otras más que los presidentes, gerentes y directores departamentales tienen que mantener una constante evaluación de sus ejecutorias. Que le permita auto evaluarse y reflexionar sobre las mismas.
Desde luego que esta evaluación deberá caracterizarse por su honestidad, sinceridad y objetividad.
Sandy Valerio.
No debemos confundir el orgullo que sentimos cuando nuestra empresa cumple su compromiso social, cuando la empresa mantiene un programa de entrenamiento continuo para sus empleados o cuando sus relaciones públicas o internas son extraordinarias, hasta el extremo que cada uno de sus empleados se identifica con ésta. Este es un orgullo que enaltece y satisface. Nos produce bienestar psíquico y laboral. Es decir, que existe un orgullo que es reconfortante y saludable. La satisfacción de hacer lo correcto.
Ahora, existe un orgullo que conduce a la pedantería, al caos, a la disolución. O como diría un psicoanalista, etapa infantil no superada, donde se es el centro de todo. Pero en esta reflexión no nos interesa el psicoanálisis ni el egocentrismo, lo que si nos interesa son los resultados de esta conducta. Sus secuelas, por ende, sus consecuencias.
A cuantas empresas no la hemos visto desestimar una campaña publicitaria por que es muy sencilla. O, al contrario, incurrir en una campaña publicitaria muy suntuosa, que escapa a la realidad y objetividad de la empresa. Acaso no hemos visto empresas que desestiman los servicios de una empresa sólo por ser pequeña. No sabiendo que esta puede contribuir con el ahorro de los costos. A cuantos gerentes no hemos visto desestimar una idea de innovación porque es un empleado de tercera categoría que la propone. A cuantos gerentes no hemos visto desestimar un analice de costo porque el que los hizo fue un gerente de otro departamento. A cuantos gerentes no hemos visto desestimar un analice financiero porque el que los hizo fue un recién contratado. A cuantos gerentes no hemos visto decir que tienen veinte años haciéndolo de tal o cual manera y siempre le ha dado resultado, es decir, sin innovar. Y, así mismo, a cuantas empresas también hemos visto comprar otras sin que esta le sume algún valor agregado, simplemente por mostrar más solides de la cuenta. No son una ni dos las empresas que hemos visto caer en estas debilidades, y, por ende, desaparecer del mercado.
Es por estas razones y muchas otras más que los presidentes, gerentes y directores departamentales tienen que mantener una constante evaluación de sus ejecutorias. Que le permita auto evaluarse y reflexionar sobre las mismas.
Desde luego que esta evaluación deberá caracterizarse por su honestidad, sinceridad y objetividad.
Sandy Valerio.
jueves, 11 de marzo de 2010
Violencia intrafamiliar.
Violencia intrafamiliar.
Los gritos de los niños te tienen los nervios de punta. El más grande es el único que no está llorando. Pero el que te tienes más inquieta es el que sostiene en tus brazos. El que aun amamantas, pero que no es suficiente para calmar su apetito. Le colocas el seno en la boca, pero no es suficiente y comienzas de nuevo a gritar. Ahora el mediano lo acompaña en los gritos. Es un infierno. Y tú apenas ha comido un poco de comida que te regalaron, por ende, no tienes fuerzas para soportarlo.
Despega al bebé del seno y al mismo tiempo lanzas un grito de desesperación enorme.
- ¡Cállense!
Por unos segundos reina el silencio pero no llegas a apear un pie de la cama cuando comienzan los gritos con mayor intensidad.
El vecino de al lado te cocea que calles a los niños, pero te haces la desentendida. Como si no viviera más nadie en la pensión, sólo tú y tus niños.
Pero no quieres causar muchos ruidos en la pensión, pues, deben dos semanas de la habitación. Decides prepararles agua de azúcar a los niños para calmarle el apetito.
Le cruzas por encimas al más grande que se encuentra acostado en un colchoncito en el suelo.
Coges el agua del bebé y echas un poco en un jarro. Tres cucharadas de azúcar para que quede bien dulce.
Le echas el agua de azúcar al biberón del mediano y al del pequeño.
Le pasas el biberón al de dos años y al pequeño le colocas el de él en la boca. Se han calmados los gritos.
Escuchas un sonido de motor parecido al de Miguel. Abres la puerta de la habitación para que no tenga que tocar. De seguro éste te traes algo para cenar y la leche de los niños.
Efectivamente, es Miguel que ha llegado. Empuja la puerta y entra. Este se quita el chaleco de motoconcho y lo coloca encima de la mesita que tienen.
Te quedas sin habla pues ha visto que no ha traído nada, más que un olor a ron.
- Entonces… No le trajiste la leche a los niños. ¡Dime!
- Muchacha…Ni 50 peso hice.
- Aja…Y ese olor a ron ¡Dime!, no me diga que te lo dieron.
- Muchacha… ¿Cuál olor a ron? Tú te estas poniendo loca.
- Loca…buen maricón. Loca es el hambre que tengo. Me dejas sin comida y sin leche. Y llegas como si nada. Con tú carita muy linda. Buen azaroso. A que fue a jugar en las maquinitas que te pusiste. Maldito…Y no pensaste en tus hijos y en tú mujer. ¡Verdad que no!
- Oye, oye... ¡Está bueno ya! Mejor cállate y acuéstate.
Al terminar de decir Miguel esto, el hambre, la desesperación y la violencia de tus circunstancias te hacen perder los estribos y le brincas encima. Lo aruñas, lo intentas morder. Sí, quieres desaparecerlo.
Pero tú fuerza no es suficiente y Miguel te repele a trompa limpia. Hasta el extremo de dejarte casi inconsciente.
Desde el suelo donde te encuentras lo ve abrir la puerta y marcharse.
Mientras te golpeaba no escuchabas los gritos de los niños pero ahora tendida en el suelo los escuchas. Y, desde luego, también escuchas al vecino decir.
- Se están matando otra vez.
Sandy Valerio.
Los gritos de los niños te tienen los nervios de punta. El más grande es el único que no está llorando. Pero el que te tienes más inquieta es el que sostiene en tus brazos. El que aun amamantas, pero que no es suficiente para calmar su apetito. Le colocas el seno en la boca, pero no es suficiente y comienzas de nuevo a gritar. Ahora el mediano lo acompaña en los gritos. Es un infierno. Y tú apenas ha comido un poco de comida que te regalaron, por ende, no tienes fuerzas para soportarlo.
Despega al bebé del seno y al mismo tiempo lanzas un grito de desesperación enorme.
- ¡Cállense!
Por unos segundos reina el silencio pero no llegas a apear un pie de la cama cuando comienzan los gritos con mayor intensidad.
El vecino de al lado te cocea que calles a los niños, pero te haces la desentendida. Como si no viviera más nadie en la pensión, sólo tú y tus niños.
Pero no quieres causar muchos ruidos en la pensión, pues, deben dos semanas de la habitación. Decides prepararles agua de azúcar a los niños para calmarle el apetito.
Le cruzas por encimas al más grande que se encuentra acostado en un colchoncito en el suelo.
Coges el agua del bebé y echas un poco en un jarro. Tres cucharadas de azúcar para que quede bien dulce.
Le echas el agua de azúcar al biberón del mediano y al del pequeño.
Le pasas el biberón al de dos años y al pequeño le colocas el de él en la boca. Se han calmados los gritos.
Escuchas un sonido de motor parecido al de Miguel. Abres la puerta de la habitación para que no tenga que tocar. De seguro éste te traes algo para cenar y la leche de los niños.
Efectivamente, es Miguel que ha llegado. Empuja la puerta y entra. Este se quita el chaleco de motoconcho y lo coloca encima de la mesita que tienen.
Te quedas sin habla pues ha visto que no ha traído nada, más que un olor a ron.
- Entonces… No le trajiste la leche a los niños. ¡Dime!
- Muchacha…Ni 50 peso hice.
- Aja…Y ese olor a ron ¡Dime!, no me diga que te lo dieron.
- Muchacha… ¿Cuál olor a ron? Tú te estas poniendo loca.
- Loca…buen maricón. Loca es el hambre que tengo. Me dejas sin comida y sin leche. Y llegas como si nada. Con tú carita muy linda. Buen azaroso. A que fue a jugar en las maquinitas que te pusiste. Maldito…Y no pensaste en tus hijos y en tú mujer. ¡Verdad que no!
- Oye, oye... ¡Está bueno ya! Mejor cállate y acuéstate.
Al terminar de decir Miguel esto, el hambre, la desesperación y la violencia de tus circunstancias te hacen perder los estribos y le brincas encima. Lo aruñas, lo intentas morder. Sí, quieres desaparecerlo.
Pero tú fuerza no es suficiente y Miguel te repele a trompa limpia. Hasta el extremo de dejarte casi inconsciente.
Desde el suelo donde te encuentras lo ve abrir la puerta y marcharse.
Mientras te golpeaba no escuchabas los gritos de los niños pero ahora tendida en el suelo los escuchas. Y, desde luego, también escuchas al vecino decir.
- Se están matando otra vez.
Sandy Valerio.
lunes, 1 de febrero de 2010
Gerencia intemperante.
Gerencia intemperante.
Así como el despotismo, el sadismo, la deshonestidad y demás vicios del alma son perjudiciales para el individuo, así mismo es de perjudicial la falta de carácter. La sumisión enferma, la ausencia de iniciativas o la falta de coraje para tomar decisiones, cohíbe el correcto desarrollo de la empresa.
Los individuos sin carácter son como un velero sin vela, a merced de la corriente. Como dice un dicho popular, que aunque vulgar, me encanta: Perro cobarde no coge perra. Así mismo a un individuo cobarde, dubitativo, sumiso e intemperante se le alejan las oportunidades. No le gusta correr riesgo. Y generalmente está a merced de los que lo circundan.
El individuo intemperante si tiene que despedir un correligionario suyo con justificada razón, con pretextos baladíes y excusas torpe la pospone.
Si tiene que prescindir de los servicios de alguna subsidiaria, lo pospone hasta el límite, aunque esto le acarree consecuencias fatales.
Si tiene que aprobar un presupuesto o posponerlo por cualquier razón, este es de los individuos que titubean a la hora de tomar una decisión.
Estas personas son las más propensas a correligionarios desaprensivos. Aprovechándose de la falta de carácter de quien los dirige, introducen cambios en los departamentos, cambian las políticas de la compañía. Utilizan los equipos de esta sin autorización. Se apropian a discreción de los recursos de caja chica. Conceden créditos por períodos muy largos y en muchas ocasiones estos no son recuperables. Se asignan dietas y viáticos por encimas de lo que le corresponde. Contratan los servicios de compañías sin ninguna autorización. Gestiona la fusión de la compañía sin autorización del consejo de directores pues está protegido por el gerente intemperante. Despide un empleado o cancela un contrato sin necesidad de explicación, pues, sabiendo de la falta de carácter de quien lo dirige, no tiene temor a represalias. Es lo que en buena palabra se llama anarquía. Y donde no existe dirección y orden, lo que existe es el desorden, el caos. Y, por ende, la desaparición de la empresa.
Ahora, lo que no debemos confundir es el autoritarismo con la autoridad. Son cosas muy diferentes. La primera se sustenta en la fuerza, la segunda en la razón, el convencimiento. Como dijo Ortega y Gassé en aquel famoso discurso; ganaron más no convencieron.
Lo que si debemos de tener en cuenta es que cuando un individuo sin carácter decide ejercerlo, no hay nada más anárquico y caótico que esto. Se le ofusca cualquier indicio de discernimiento. Se transforma en un ave carroñera que espera el desenlace final de su víctima. Al no tener el carácter de devorar el cuerpo en vida esperan a que esta muera. Para luego lanzarse en el cuerpo putrefacto y comerlo.
Al no saber decir no a tiempo. Al carecer de un espíritu enérgico. Al no delimitar los roles que les corresponden a los individuos que dirige. Y, sobre todo, carecer de iniciativa; en estas circunstancias el ambiente laboral se prostituye.
La intemperancia o falta de carácter es tan perjudicial como cualquiera de los otros vicios gerenciales. La empresa con un gerente sin carácter es como un ejército sin general.
Sandy Valerio.
Así como el despotismo, el sadismo, la deshonestidad y demás vicios del alma son perjudiciales para el individuo, así mismo es de perjudicial la falta de carácter. La sumisión enferma, la ausencia de iniciativas o la falta de coraje para tomar decisiones, cohíbe el correcto desarrollo de la empresa.
Los individuos sin carácter son como un velero sin vela, a merced de la corriente. Como dice un dicho popular, que aunque vulgar, me encanta: Perro cobarde no coge perra. Así mismo a un individuo cobarde, dubitativo, sumiso e intemperante se le alejan las oportunidades. No le gusta correr riesgo. Y generalmente está a merced de los que lo circundan.
El individuo intemperante si tiene que despedir un correligionario suyo con justificada razón, con pretextos baladíes y excusas torpe la pospone.
Si tiene que prescindir de los servicios de alguna subsidiaria, lo pospone hasta el límite, aunque esto le acarree consecuencias fatales.
Si tiene que aprobar un presupuesto o posponerlo por cualquier razón, este es de los individuos que titubean a la hora de tomar una decisión.
Estas personas son las más propensas a correligionarios desaprensivos. Aprovechándose de la falta de carácter de quien los dirige, introducen cambios en los departamentos, cambian las políticas de la compañía. Utilizan los equipos de esta sin autorización. Se apropian a discreción de los recursos de caja chica. Conceden créditos por períodos muy largos y en muchas ocasiones estos no son recuperables. Se asignan dietas y viáticos por encimas de lo que le corresponde. Contratan los servicios de compañías sin ninguna autorización. Gestiona la fusión de la compañía sin autorización del consejo de directores pues está protegido por el gerente intemperante. Despide un empleado o cancela un contrato sin necesidad de explicación, pues, sabiendo de la falta de carácter de quien lo dirige, no tiene temor a represalias. Es lo que en buena palabra se llama anarquía. Y donde no existe dirección y orden, lo que existe es el desorden, el caos. Y, por ende, la desaparición de la empresa.
Ahora, lo que no debemos confundir es el autoritarismo con la autoridad. Son cosas muy diferentes. La primera se sustenta en la fuerza, la segunda en la razón, el convencimiento. Como dijo Ortega y Gassé en aquel famoso discurso; ganaron más no convencieron.
Lo que si debemos de tener en cuenta es que cuando un individuo sin carácter decide ejercerlo, no hay nada más anárquico y caótico que esto. Se le ofusca cualquier indicio de discernimiento. Se transforma en un ave carroñera que espera el desenlace final de su víctima. Al no tener el carácter de devorar el cuerpo en vida esperan a que esta muera. Para luego lanzarse en el cuerpo putrefacto y comerlo.
Al no saber decir no a tiempo. Al carecer de un espíritu enérgico. Al no delimitar los roles que les corresponden a los individuos que dirige. Y, sobre todo, carecer de iniciativa; en estas circunstancias el ambiente laboral se prostituye.
La intemperancia o falta de carácter es tan perjudicial como cualquiera de los otros vicios gerenciales. La empresa con un gerente sin carácter es como un ejército sin general.
Sandy Valerio.
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